No hay manera de cansarse de esta canción.
Recuerdo y "me" recuerdo, a los 14 años, tejiendo en las noches de invierno en la cama, y escuchando esta canción en una casetttera del tamaño de una caja de zapatillas.
El casette estaba gastado de tanto rebobinar esta canción.
La canción crece conmigo. Y mi gusto por ella crece a la par.
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